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La cultura no es entretenimiento

Existe una multitud de espacios digitales centrados en tratar información relacionada con el mundo literario, musical y cinematográfico. Sin embargo, pocos lugares, y los menos conocidos, cuidan al más mínimo detalle su contenido, aportando reseñas, artículos y dossieres de gran calidad. Se debe a que impera en este mundo acelerado la creación de contenido con el único objetivo de ser rastreado por los buscadores y aparecer en las primeras páginas de búsqueda. Nada más.

Vivimos un momento en el que los libros, los álbumes de música y las películas son vistos como productos de entretenimiento, dados a ser reseñados independientemente de su calidad y aportación. Son muchas las editoriales que publican todo lo que les llega y que además se han apuntado al carro del mal llamado ‘libro electrónico’, llenando las librerías y plataformas digitales de libros que no aportan nada a la humanidad. Todo vale siempre y cuando sea rentable y de grandes beneficios económicos. Todo vale con tal de convertir la cultura en mero entretenimiento para que la población siga dormida creyendo todo lo que los medios de comunicación de masas vomitan día a día. Lo mismo ocurre con la música. Atrás quedaron los sesenta y los setenta, y no es nostalgia. ¿Y qué decir sobre el cine? Lo último que le faltaba a la gran pantalla eran las películas de superhéroes y las sagas interminables. Además, ahora vivimos una especie de carrera espacial con las plataformas de pago como Netflix, Sky, Amazon Prime y otras tantas. Todas estas plataformas están desplazando a los largometrajes en favor de series de televisión cuyos capítulos están totalmente diseñados para hackear nuestra mente y estar así enganchado al más absoluto vacío. No todas las series son nocivas, pero hay que saber buscar. El público ya no sabe ser público. Tenemos un serio problema que le viene muy bien a las multinacionales. Y por si fuera poco, las maravillosas tiendas de barrio que aportaban conocimiento y material de calidad están desapareciendo por culpa de los centros comerciales y las tiendas online que lo mismo te venden un libro que lencería.

Ver hoy en día a alguien con un libro en la mano o leyendo en una cafetería es raro, ver a alguien comprando un disco de vinilo en una tienda física o en el rastro es raro, ver a alguien que compra películas en formato DVD o Blu-Ray es raro. Porque la cultura ya no se concibe por el común de los mortales como algo necesario para crecer como individuo. La cultura ha pasado a un segundo o tercer plano, ha pasado a ser para muchos un pasatiempo, un entretenimiento, y esto es un tremendo error. Porque leer un buen libro nos hace libres y nos aporta lo necesario para pensar por nosotros mismos. Porque escuchar un buen álbum de música hace vibrar aquello que llaman alma. Porque ver una buena película nos da una perspectiva diferente de nuestro mundo.

Por todo lo anterior, este blog personal tiene el objetivo de aportar información de calidad, siempre alejado de la mercantilización de la cultura.

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