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El almuerzo desnudo, una película de David Cronenberg (1991)

Sinopsis

Adaptación a la gran pantalla de la fascinante novela homónima de William S. Burroughs, esta película nos transporta por mundos que pertenecen más al subconsciente colectivo que a la realidad cotidiana. A través de las experiencias de Bill Lee, un exterminador de insectos convertido en escritor, asistimos a un viaje interior en el que se entremezclan la adicción a las substancias tóxicas, las sexualidades no habituales y normalmente reprimidas y el poder de los gobiernos que tanto afectan a la existencia de los ciudadanos de a pie. Con un reparto magnífico en estado de gracia, esta cinta estuvo nominada al Oso de Oro del Festival de Berlín.

Crítica

Dejaré claro desde el principio que si abordamos esta película de David Cronenberg como una adaptación cinematográfica de la obra de William S. Burroughs, entonces podemos decir con total certeza que es un fiasco de los grandes, pues poco tiene que ver con la misma. Pero si nos decantamos por pensar que el objetivo del director era usar ‘El almuerzo desnudo’ como una herramienta para dar a conocer el mundo de Burroughs, entonces no es tan fiasco como algunas críticas afirman. Y es que el escritor perteneció a la llamada Generación Beat, un grupo de escritores cuya filosofía era el derrotismo, alejados del sistema imperante. Abanderados de una nueva cultura estadounidense que quiso romper con todo. La libertad sexual, la homosexualidad, el uso de las drogas, el jazz, etc. Todo lo anterior eran ideas que daban vida y cuerpo a esta nueva forma de pensar. Así pues, Cronenberg quiso enseñar el propio camino por el que Burroughs llevaba a cabo su creación literaria, incluyendo todas aquellas experiencias derivadas del consumo de drogas. Esta película bebe también de otras obras como Yonki, su primera novela y publicada en 1953, y Marica.

Toda la película es un viaje enfermizo al borde de la locura. Las máquinas de escribir, herramientas necesarias para los escritores, se convierten en insectos casi totalitarios con un cierto toque kafkiano. Puede ser debido al propio miedo del escritor cuando se enfrenta a una hoja en blanco, o bien al consumo de drogas, incluso a otros aspectos de la personalidad y de la orientación sexual. Además, hay que tener en cuenta que el director utiliza imágenes no aptas para todos los públicos. Alguien que no está acostumbrado a ver cine, difícilmente podrá soportar esta película. La crítica de aquel entonces no dudó en tachar esta película de fallida, pero también son humanos y se equivocan.

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