La otra parte, de Alfred Kubin


Alfred Kubin, Literatura alemana / viernes, diciembre 1st, 2017

En mi último cumpleaños acertaron con los regalos y uno de ellos fue La otra parte, una joya dentro de la literatura fantástica escrita en 1909 por Alfred Kubin (1877-1959), conocido principalmente por su faceta de ilustrador. Kubin pasó su infancia y época de estudiante en Salzburgo (Austria), donde asistió a la escuela de Artes y oficios. En el año 1896 intentó suicidarse en la tumba de su madre, fallecimiento que lo marcaría para siempre. En 1898, Kubin se trasladó a Múnich para estudiar en escuelas de arte y en la Academia de arte y gráficos. Entró en contacto con los trabajos de Klinger, de Groux, Rops, Munch, Ensor y Redon. En 1904 el mundo fue testigo de la creatividad de Kubin. Este mismo año conoció a Hedwig Gründler, hermana del escritor alemán Oskar A. H. Schmitz, casándose con ella ese mismo año. Por tanto, entró en contacto con el mundo literario y en 1909 se convirtió en miembro de la Neue Künstlervereinigung München. Ilustró un sinfín de obras literarias de escritores importantes como Fiódor Dostoyevski, E. T. A. Hoffmann, Edgar Allan Poe, Nerval y Strindberg. Sin embargo, llegados a este punto de su biografía, nos centraremos en La otra parte.




Nos es un libro fácil de encontrar, al menos en español, porque fue editado en 1988 por Ediciones Siruela en la cotizada colección ‘El ojo sin párpado’. Está descatalogado, por lo que se puede encontrar en segunda mano pero a un precio elevado. Kubin narra la historia de un joven artista (que bien podría ser el propio Alfred Kubin), quien recibe una misteriosa invitación por parte de un amigo de la infancia llamado Patera: trasladarse y vivir en el llamado Reino o País de los Sueños. El artista acepta y se traslada a Perla, la capital del país. En un primer momento nos encontramos ante toda una utopía de libertad. Sin embargo, poco a poco iremos descubriendo, junto al protagonista, que no es oro todo lo que reluce. Alfred Kubin crea un mundo que va mucho más allá de los límites de la imaginación, un país en el que se mezcla la libertad y la opresión, el ‘comunismo’ y el ‘capitalismo’ más salvaje, un lugar en el que los valores son, cuanto menos, volátiles. Destaco aquí la siguiente frase, que define a la perfección la propia naturaleza del País de los Sueños:

(…) contra todo lo que guarde relación con cualquier forma de progreso.

La otra parte es un revoltijo de decadencia, fantasía y esperpento, buscando siempre indagar en la oscuridad del ser humano, sin olvidar que los habitantes del Reino de los Sueños se encuentran en un escenario deshumanizado. Su lectura es una auténtica delicia y no querrás terminar el libro. Os lo aseguro.

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